Tocineando a la Bipolar

De todo lo que soy y lo que tengo

Farmacéuticos… amigos o enemigos? marzo 6, 2010

Filed under: Tocinismos — sdrosell @ 11:40 am
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Como clienta asidua a distintos tipos de farmacias, como casi todo el mundo, pero lo mio es como que mas a menudo, porque soy como una viejecita con mis 99 recetas para tratar mi tara homologa y sus efectos secundarios. Yo he sido cliente, de tres farmacias con mas o menos frecuencia: una la lado de mi casa, otra al lado de ca’los papas y otra la lado de mi oficina. Analicémoslas, a nivel de trato personal, consejo farmacéutico, relación con ellos y marujeo con el resto de los clientes de la farmacia.

Mi primera farmacia asidua fue la que esta en la calle donde viven mis padres (y donde vivía yo en esa época), es una farmacia de barrio y por lo tanto su dueña, se conoce toda la vida y milagros de todos los clientes. De pequeña no era consciente de la intención de las preguntas tipo “y tu padre donde esta? que hace mucho que no le veo“, “y tu madre que tal esta de lo suyo? ay que se lo comenté a Sofia (la cotilla oficial de la calle) y me dijo que se pasa fatal” y y la gota que colmó el vaso… me mudé a mi casa nueva, fui a por ibuprofeno (cualquier medicación relacionada con mi tara homologa o mi método anticonceptivo, estaban vetadas en esa farmacia) y me hizo un interrogatorio propio de C.S.I, “y donde te vas a vivir? ay.. mira al lado de tus padres.. y te vas a vivir sola? uy.. que raro no? pero tu puedes vivir sola? cuanto ganas?” y ahí… se acabó la conversación, relación y perdió una clienta. No le doy explicaciones a mis padres, se las voy a dar a ella, faltaria mas.

De ahí emigré a la farmacia que tengo al lado de casa, también es una farmacia de barrio, pero son discretos a mas no poder. De hecho, ahí es donde compro mi arsenal de medicaciones que lleva asociado mi tara homologada y sus efectos secundarios. Son discretos, me dan las medicinas que necesito sin preguntar, bueno si, preguntan que tal me encuentro,  si me sientan bien. E incluso, aunque sea ilegal, en situaciones de enfermedades puntales (dolores de garganta infames, crisis de ansiedad inesperadas), me han vendido antibióticos o ansiolíticos sin receta. Y yo se lo agradezco, la amabilidad, cariño y sobre todo la discreción que les caracteriza.

Y luego está la farmacia donde voy para ir a comprar cosas puntuales, con su farmacéutica natural (pelo rubio oxigenado, botox y uñas de porcelana incluidos)  y que está al lado de mi oficina. En esa farmacia, soy clienta de paso, por lo que poco pueden cotillear sobre mi vida, pero con todo y eso, me tratan con mucho cariño y profesionalidad, aconsejándome medicinas y remedios que me han salvado mas de una vez de una situación embarazosa, aunque claro… también aprovechan para venderme cosas que yo no iba a comprar y yo que soy muy inocente y que no sé decir que no (cuando son amables, convincentes y profesionales, claro está) pues terminan vendiéndome. La primera vez que me salvaron, me vendieron el carbón vegetal, remedio milagroso para los gases y la diarrea y funciona, pastillero donde guardar mi ración de pastillas diarias y así tenerlas ordenaditas. Y ya después de eso, tengo a esa farmacéutica endiosada. Y claro… a partir de ahí me venden cacaos para los labios (que son muy buenos) pero innecesarios en ese momento, cremas para las ojeras que son buenas, pero que no son milagrosas etc…

Conclusión, que me quedo con la farmacia de al lado de mi casa, no cotillean sobre mi vida y no me venden nada que no necesite, ademas de preocuparse por mi salud.

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