Tocineando a la Bipolar

De todo lo que soy y lo que tengo

La inflexion de la reflexion diciembre 16, 2010

Hoy hace un mes que me sometí a la operación de reducción de estomago, para que se quedara del tamaño de un vaso de agua, mi vasito, osea que es mi cumplemes. He perdido de momento nueve kilos y me siento moderadamente bien.

Si comparo mi situación actual con mi situación hace un mes, se parece lo que un huevo a una castaña. Hace un mes, me despertaba en una sala fría de hospital, rodeada de tubos y cables, con un dolor insoportable en el estomago y poniendo de vuelta y media a las enfermeras que me pedían que me callara para no poner nerviosos a los otros pacientes. Ahí empezaba mi vía crucis, que duró tres días, tres días de dolor, tres días de lagrimas, tres días de Morfina, tres días que nunca olvidaré…

Ahora con la perspectiva del tiempo y los resultados de la operación, reconozco que lo mal que lo pasé ha merecido la pena, aunque todavía mi querido vasito, me dé algún que otro latigazo para recordarme que tengo que comer y beber mas despacio, que el melón es una fruta non-grata, que las cenas son indigestas si o si…

Ahora también, me puedo poner ropa que antes no podía o no quería ponerme, me siento mas cómoda con mi cuerpo, mas segura y eso se refleja en que estoy mas contenta, no voy siempre de negro, me arreglo más (cuando antes siempre iba con lo mismo y los fines de semana me hacia una fan del chándal y las zapatillas), vamos que estoy feliz como una perdiz con mi cuerpo… y lo que me queda, hasta llegar a perder los treinta kilos necesarios para estar en mi peso idóneo.

De lo que estoy mas contenta y a lo mejor suena a gilipollez, es que ahora me puedo poner botas altas!! La mayor ilusión de mi vida, antes no podía por tener las piernas como globos, pero ahora con la perdida de peso, puedo ponérmelas y estoy hipercontenta, tanto que casi me pongo a llorar cuando me las probé y vi que me estaban como un guante.

Otra de las cosas por las que estoy tan contenta, es que ninguna de las predicciones que me hizo Sol, la pitonisa, se ha cumplido. Ni he tardado tres meses en recuperarme, ni mi relación con mis padres se ha deteriorado tanto, etc etc… Y eso me hace pensar que de lo que ella me predijo, puede que se cumpla un dos por ciento, no mas, el otro noventa y ocho, depende de mi.

A colación de esto, recuerdo que el otro día el orador, entre tanta narrativa, retórica y charleta, dijo una cosa muy cierta, que la vida es como un árbol, según las decisiones que vamos tomando, van creciendo ramas hacia un lado u otro.

Y va a ser que tiene razón, cada uno escribe su destino y con las decisiones que tomamos formamos nuestro propio árbol.

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One Response to “La inflexion de la reflexion”

  1. La Rana Says:

    Ole por ese árbol!


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