Tocineando a la Bipolar

De todo lo que soy y lo que tengo

El arma de los cobardes: la humillación diciembre 29, 2010

Filed under: Tocinismos — sdrosell @ 3:57 pm
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Hace unos días, hablaba con Isabel, mi asistenta, mi mama-in-law… de su última experiencia con la señora para la que trabajaba por las mañanas, digo trabajaba, porque Isabel, la mandó a tomar viento.

La relación laboral de esta señora e Isabel, siempre se había basado en la humillación, si Isabel rompía un plato Arcopal (no estamos hablando de un Luis XIV) tenia que pagarlo, si Isabel no limpiaba bien el polvo (previa comprobación táctil de la señora) tenia que volver a limpiarlo, Isabel tenia que limpiar el suelo de rodillas, fue acusada de llevarse los guantes, por lo que Isabel se llevaba los guantes de su casa, etc. Hasta que un día la señora le dijo a Isabel que tenia que limpiar el WC con la mano, algo a lo que Isabel se negó en rotundo y le dijo que ella lo limpiaba con la escobilla como todo el mundo y la señora le volvió a recalcar, que ella quería que le limpiara el WC con la mano, Isabel le dijo que hasta ahí habían llegado y se fue.

Claro a mí cuando me contó todo esto le dije: Isabel, la gente es capaz de todo por humillar al otro y ella me contestó: Tocino, es el arma de los cobardes.

Pues hoy el X-Men de provincia, me ha humillado en la oficina del cliente, que aparte de que es duro de roer, son unos gilipollas. Todo ha ocurrido de la siguiente forma, ayer, había unas dudas con la documentación que tenemos que generar al cliente y yo intercambié algunos correos con ellos, donde o no me entendían o no me querían entender, así que cogí el teléfono y hable con el chuloputas del cliente y aclaramos al fin que dichosa documentación querían y en que formato, seguidamente llamé a una de las personas que tenemos en el cliente para pedirle una serie de información y seguidamente llamé a una compañera mía, para decirle lo que tenia que hacer, con todo lo que había recopilado en esas dos llamadas de teléfono.

Paralelamente, el X-Men había concertado una reunión con el cliente, para tratar todos los temas que yo ya había tratado vía correo o vía telefónica, cuando, cual es mi sorpresa, recibo un correo del cliente diciendo que la reunión de mañana (por hoy) le parece bien. A lo que yo me quedo a cuadros y le digo al X-Men que si hay una reunión porque no se me notifica y me dice que si tengo algún inconveniente y le digo que si, que yo quería cogerme vacaciones, total que llamo a mi jefe real y le cuento todo el rollo y me pide que vaya a la reunión y yo cedo, de mala gana, pero cedo.

Esta mañana me presento allí y lo primero que me espeta, el X-Men, en un tono de voz bastante elevado, delante de todo el mundo, delante del cliente, delante de los gilipollas con los que iba a tener una reunión minutos después, que lo que diga el cliente es lo que tenemos que hacer (algo que yo nunca he discutido), que tenemos que cumplir la normativa del cliente (algo que yo tampoco he discutido, es mas, sé yo mas de su normativa que ellos mismos) y que claro, como ayer estuve hablando tanto por teléfono, no pudo comunicarme el tema de la reunión a tiempo. Y que como le podía explicar que yo tuviera vacaciones sin su conocimiento.

Sinceramente, me he quedado con la boca abierta, por las formas, el lugar, quien me lo estaba diciendo y porque no entendía nada. Solo le he dicho, este no es un tema que se tenga que tratar aquí y yo le notifico mis vacaciones a mi responsable, en mi empresa. Y ahí a quedado todo, durante la reunión, él ha quedado como un autentico inútil, ya que se ha confirmado que todo lo que se iba a tratar, ya lo había resuelto yo ayer vía telefónica (tanto que hablaba por teléfono).

Total, que ha finalizado la reunión, yo me he venido a la oficina y él se ha quedado allí mariposeando como siempre. De camino a mi oficina, no he podido evitar ponerme a llorar, pero no por que tuviera razón el X-Men, sino de rabia, impotencia, sensación de injusticia y ganas de decirle muchas cosas que por el lugar, momento y situación no podía decirle.

Y en ese instante, cuando la rabia me subía desde las tripas hasta la garganta haciéndome un nudo que me dificultaba la respiración, me he acordado de las palabras de Isabel y me he dado cuenta de que el X-Men es un cobarde acomplejado con aires de jefe trasnochado. Y ese nudo ha desaparecido.

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