Tocineando a la Bipolar

De todo lo que soy y lo que tengo

Desmontando a Paquirrín abril 6, 2011

Ya tuve un Paquirrín en mi vida, hace 4 años y parece que la experiencia pasada no me ha servido de NA-DA.

El Paquirrín de hace 4 años, era un bebedor y comedor compulsivo, vago, protestón, mentiroso, Copperfiliano… Vamos un Paquirrín. Iba a su aire sin pensar en nadie, no le podías decir nada porque se agobiaba, era un espíritu libre según él, un imbécil según Tocino y tenia una ex que en lugar de ser pasado, era presente continuo. Tan continuo que incluso estando conmigo seguía con ella.

Y cuando le mandé a la mierda, se tornó en la peor versión de si mismo y empezó una persecución sin media para conseguir mi perdón, su redención y ser amigos. Y como ya en esa época el síndrome de Roberto Carlos no me gustaba y no me considero una persona con poderes para darle a nadie su redención(que para eso está el tiempo y la justicia divina), le puse una denuncia por acoso y aquí paz y después gloria.

El Paquirrín de ahora, el Faraón (alias pollaboba), curiosamente (terrorificamente), tiene la misma casa, que el Paquirrín del 2007. También, curiosamente (terrorificamente), tienen reflejado en un electrodoméstico de la casa, su complejo de pollaboba, la televisión. Un plasma de nosecuantas pulgadas donde en lugar de ver una película, la vives.

Cuando yo vi esa estampa, me recorrió un escalofrío por la espalda y pensé… No es posible, no puede haber tanta coincidencia, no puedo estar experimentando un Regreso al Futuro sin Doc, pero si con un enano como Michael J. Fox!!!

Pero si era posible… y tanto. Después de mandar a tomar por saco al Faraón, ha estado erre que erre (como Paco Martinez Soria) para que quedaramos e intentarlo de nuevo. Y claro, de tanto llamar a la puerta, pues al final consiguió que accediera a tomar un café con el. Y haciendo caso a mi muso, darle, una oportunidad…. Pero está visto que Paquirrín, siempre será Paquirrín.

Ayer se daban las circunstancias perfectas para saber si el Faraón era sincero en su fustigamiento personal (no quiero seguir así, quiero estar contigo, dame una oportunidad, he cambiado…) o era una obra de teatro perfectamente interpretada por él.

Ayer había partido del Madrid, lo televisaban en canales de pago y que por lo tanto, solo se podía ver en casa de los pudientes que tengan televisión de pago o en los bares (que lugares…). Y yo pensé… A que el Faraon hace un Copperfield y desaparece porque está de cañas y barra viendo el partido? Ojo.. que a mi me parece muy bien… pero no desaparezcas alma de cántaro, si dices que estas cambiando, que ya no quieres seguir así…  demuéstralo, dime, oye que me voy con mis amigotes a ver el partido. Pues NO. Está desaparecido desde ayer…

Yo nunca he sido muy partidaria de las segundas oportunidades, me han parecido una estafa, una manera de alargar lo in-alargable (como el Jet Extender). De hecho con el Paquirrín del 2007, tuve 2 oportunidades que acabaron en lo que acabaron y que podía haberme ahorrado si le hubiera mandado definitivamente a tomar por saco 3 años antes.

Así que aquí se confirman muchas cosas, que las segundas oportunidades no son una buena idea, que los imitadores de Paquirrín siempre serán imitadores de Paquirrín, que nunca aprendemos de nuestros errores y que el Madrid es la causa de muchas decepciones extra-deportivas.

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One Response to “Desmontando a Paquirrín”

  1. La Rana Says:

    Segundas partes nunca fueron buenas, excepto en el caso de terminator


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