Tocineando a la Bipolar

De todo lo que soy y lo que tengo

La casa rural y yo mayo 20, 2011

Filed under: Tocinismos — sdrosell @ 11:32 am
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Mi única experiencia en una casa rural, fue… espeluznante. En esa época estaba yo superenamorada de un chico que se llamaba Borja, que me mantenía en la clandestinidad (ya que él se estaba tirando a otra tía, algo que conocí a posteriori, como siempre yo a la vanguardia de la información) y que me propuso ir a una casa rural un fin de semana, en Salamanca, cerca de la Sierra de Francia. Y ahí vi yo el cielo abierto, pasábamos de los encuentros furtivos en la sala de mantenimiento de la empresa y los hoteles de mala muerte, a un fin de semana romántico en una casa rural… O eso creía yo… Luego el tiempo me confirmó que nunca salí de la clandestinidad.

El camino hacia la casa rural, para mi fue una tortura, nunca vi una carretera con tanta curva y tanto bache, vamos que a mi, el camino se me hizo interminable, ademas, como iba de copiloto(yo en esa época no tenia carnet de conducir) y mi enamorado se pensaba un erudito de Sócrates, me tuve que tragar unas 3 horas de charleta sobre los principios de la filosofía, evolución y aplicación en la era moderna…Total, que no sé si fue por la carretera, el monográfico sobre la filosofía o la emoción de pasar mi primer fin de semana en una casa rural, que pasé una noche de perros.

Todo comenzó cuando llegamos a la casa rural, muy bonita, una cama grande con dosel, chimenea, vamos, la típica estampa de una película de fin de semana de Antena 3. Despues de inspeccionar la casa, nos inspeccionamos sexualmente durante unas 2 horas y claro, con tanta actividad sexual, nos merecíamos el descanso del guerrero o lo que mi querido enamorado llamó espaguetis con queso.

Cenamos, volvimos a explorarnos sexualmente otras 2 horas y cuando estábamos durmiendo, a las 3 de la mañana aproximadamente…. Sentí como mi intestinos tomaban vida propia y mi esfínter no podía contener el retortijón que vaticinó la peor noche de mi vida hasta aquel momento.

Presa de los retortijones, corrí al baño y evacué de una manera escandalosamente vergonzosa para ser mi primer fin de semana romántico con mi enamorado y cuando parecía que había evacuado y reproducido todos los sonidos guturales conocidos… Mi estomago decidió expulsar los espaguetis con queso… Pero no esperó a que mis intestinos terminaran su trabajo, es decir, que faltó coordinación y ahí estaba yo… Sentada en la taza del WC, yéndome por la patilla y con la alfombrilla del baño en las manos echando los espaguetis….. Mientras mi enamorado dormía plácidamente en los brazos de Morfeo.

Como pude salí del baño, muerta de dolor tanto físico como de autoestima, hecha un verdadero trapo y con un ataque de ansiedad de tres pares de narices (en aquella época empezó el relato Mi ansiedad y yo) me acerqué a la cocina e intenté hacerme una manzanilla para parar ese torrente oral y anal…. Pero no había manera.

En uno de mis viajes, mi enamorado se despertó y me dijo… Que haces corriendo por la casa? Y yo le dije… Entrenando para la San Silvestre, no te jode!!! Estoy mala y tu estas ahí durmiendo… Es que no te has enterado de nada?… A lo que me respondió… Bueno, yo he oído ruidos extraños y pensaba que eran las cañerías…. Y ahí mi enamoramiento empezó a resquebrajarse, no era solo un charlatán, sino que era un hombregamba, mucho cuerpo pero nada de inteligencia útil.

Se levantó de mala gana de su placentero sueño y se sentó en el sofá mientras yo me tomaba la manzanilla e intentaba controlar mi descontrolado aparato digestivo. Sobre las 8 de la mañana, agotada de tanto viaje, tanto movimiento abdominal y de la falta de sueño, me quedé dormida, encogida en el sofá… Y a las 12, mi enamorado… que ademas de ser un charlatán y hombregamba, era un niño de 16 años atrapado en un cuerpo de 32, decidió empezar a saltar en el sofá y a gritarme Levanta, levanta,  que hay que salir a hacer una ruta!!!!

Levanté la cabeza como pude y con una mirada desafiante le dije… Creo que la ruta la vas a hacer tu, porque yo me quedo aquí, estoy muerta y me duele todo. Y deja de dar saltos en el puto sofá que pareces un mono. Mi yanotan enamorado, dejó de saltar y vio mi cara pálida y desencajada y decidió que lo mejor seria quedarse sentado (sin saltar) en el sofá mientras veíamos la tele….

Y así pasamos el sábado, ya el domingo por la mañana, todavía con un cuerpodejota, decidimos adelantar la vuelta a la civilización después de la desastrosa experiencia en el campo… Y esa fue la ultima vez que pasamos un fin de semana juntos, creo que mi evacuación monstruosa por todos los orificios de mi cuerpo, fue el vaticinio de que esa relación por mucho que yo la adornara, era una MIERDA.

Y ahora el motero y yo hemos decidido oficializar aun mas nuestra relación pasando un fin de semana en una casa rural… espero que esta experiencia sea mas amigable... seguiremos informando.

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