Tocineando a la Bipolar

De todo lo que soy y lo que tengo

Felicidad, ¿Dentro o fuera? mayo 31, 2011

La búsqueda de la felicidad es como la búsqueda del Cáliz Sagrado? Se cree que existe pero nadie lo ha visto? La felicidad esta dentro o fuera de uno mismo? Todos alguna vez nos hemos hecho estas preguntas y creíamos que las respuestas estaban ahí fuera, como en Expediente X. Pero yo, con años de terapia y de reflexión he llegado a la conclusión de que la felicidad está en uno mismo.

Los agentes externos que pueden añadir mas felicidad a la felicidad interna, tenemos que tener presente que son agentes externos opcionales. Es decir, que independientemente de su existencia, tu felicidad no puede ser supeditada a ellos.

Podéis pensar, joe, esta tía hace dos días se estaba cortando las venas a bocaos y queriéndose quitar de en medio y ahora es la abanderada de la felicidad y el buen rollismo. Bueno, en cierta forma es cierto, porque para llegar a ser la abanderada de la felicidad, he tenido que pasar por los lodos de la autocompasión y la tristeza como una croqueta, para darme cuenta de que solo YO podría proporcionarme la felicidad. Es como la masturbación, te das gustito a ti mismo, sin necesidad de un elemento externo.

Yo antes pensaba, que cuando pasabas de una etapa a otra de tu vida, ya sea sentimental, laboral, familiar… era todo borrón y cuenta nueva. Pero no es del todo cierto, siempre tenemos que pasar un periodo de luto y cuando hemos pasado ese periodo de luto, entonces si podemos hacer borrón y cuenta nueva. Porque sino haces luto, pasas de una etapa a otra arrastrando las consecuencias de la etapa anterior.

El caso mas normal, a la hora de realizar este ejercicio, es el sentimental, como no. Todos los temas relacionados con los sentimientos son los mas complicados. Me pongo a mi de ejemplo, para que luego nadie se dé por aludido.

Antes, en el periodo entre una relación y otra, me dedicaba a mantener relaciones sexuales sin compromiso con cualquier hombre que se me cruzara, arañando retazos de cariño de cada uno de mis compañeros sexuales, creyendo que con esa compañía esporádica, podría suplir la compañía permanente de una pareja, pero me autoengañaba. Porque después de arañar esos retazos de cariño, la soledad, la tristeza y el desamor seguían ahí, no se habían disipado. Y cuando encontraba una pareja nueva, esas sensaciones desaparecían, o eso creía yo, cuando realmente eran guardadas en el cajón de los sentimientos perdidos, para volver a salir en cuanto la nueva relación se fuera al traste.

Después, me di cuenta que era como una piedra pómez, que entre relación y relación, me pasaba por la piedra a cualquiera y que con cada uno de ellos, yo me iba desgastando. Dejando de ser yo, dejando parte de mi en cada esquina. Y ahí es cuando la cagaba, estaba tan desgastada que cualquier indicio de pseudoamor, me hacia meterme en una relación, igual o mas destructiva que la anterior.

Es curioso, porque yo he conocido la relación perfecta, al menos perfecta para mi. Una relación estable, sana, donde nos respetábamos, nos queríamos y que con el tiempo, se deterioró por la juventud y los objetivos opuestos de cada uno. Y después de esa relación, no ha habido ninguna igual, ni estable ni inestable.

Quizás, porque yo conocí ese tipo de felicidad, la iba buscando desesperadamente en cada uno de los compañeros de viaje que he tenido, sin darme cuenta que cada relación es única y que podré tener una relación que se le parezca, pero nunca será igual.

Asimilar esto, no fue fácil, tuve que pararme en seco, quedarme en dique seco sexual y emocional y analizar toda mi vida sentimental para ver donde había fallado yo, donde había fallado el otro y donde simplemente había fallado la relación. Y ahí encontré mi Cáliz Sagrado.

Entendiendo, que mi felicidad solo depende de mi, que las parejas sentimentales que tenga a lo largo de mi vida, serán compañeros de viaje que me harán ser mas feliz, pero que una vez que esa compañía se acabe, seguiré siendo feliz, pasando una etapa de luto, necesaria, para que la relación siguiente, sea mejor, porque con ese luto sabré lo que NO quiero para que mi felicidad sea mermada.

Yo cuento mi experiencia, luego cada uno que la aplique como pueda, pero una cosa tengo clara, la felicidad completa y perfecta, la super-felicidad, NO EXISTE. Existe la felicidad que cada uno quiera para uno mismo, que puede ser mayor o menor dependiendo de las circunstancias de la vida, pero que NUNCA debe ser condicionada por agentes externos.

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