Tocineando a la Bipolar

De todo lo que soy y lo que tengo

Amy, Amy, Amy… julio 23, 2011

Descubrí musicalmente a Amy Winehouse en un momento de mi vida, en que sus canciones desgarradoras, reflejaban perfectamente mi estado de ánimo. Todavía recuerdo aquel verano de 2004, cuando paseando por una de las calles de Londres y escuché a lo lejos una canción suya, Stronger than me y quedé prendada. No sabia el nombre de la cantante o grupo así que me puse a buscar en Google justo lo que había escuchado y ahí estaba, Amy Winehouse y su disco Frank, para mi una verdadera joya. Una cantante británica, con aspecto tímido sonrisa ladeada y pelo alborotado. En aquella época el alcohol y las drogas todavía no habían hecho mella en su cara y cuerpo de una veinteañera de aspecto sano y lozano.

Dos años después, publicó un segundo disco, Back to Black y nuevamente, volvía a ser la banda sonora de mi vida, mi ex me era infiel con su novia y cuando le dejé, volvió con ella… Justo lo que la canción Back to Black relataba. Y como no, yo que soy tan teatrera y dramática, escuchaba una y otra vez ese disco, recreándome con todas y cada una de sus letras.

También en ese momento, empezó el declive de Amy Winehouse como persona. El alcohol y las drogas ya empezaban a notarse en su cuerpo y su aspecto que otrora fuera sano y lozano, rozaba la desnutrición y la suciedad. Dicen las malas lenguas que Winehouse entró en la vorágine de las drogas y el alcohol al leer los comentarios de la prensa amarilla sobre su aspecto, según estos tabloides, era una veinteañera con buena voz pero con sobrepeso y poco pecho. A partir de ahí, empezó a adelgazar, a beber, a drogarse, a tatuarse Pinup’s en el cuerpo y querer ser una de ellas. Con el peinado, el maquillaje, la forma de andar, el comportamiento… la joven sana y de buena voz, se convirtió en una yonki con copa en mano y postizos en el pelo.

Hoy, al escuchar la noticia de su muerte no he podido evitar quedarme helada y recordarla como la gran cantante con la voz rasgada, ronca y que con sus letras, de alguna manera reflejó lo que yo muchas veces he sentido y seguro que volveré a sentir.

Gracias Amy. R.I.P

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